Bolonia y Siena empatan a todo


Bolonia y Siena empatan a todo

24ª JORNADA

BOLONIA 1-1 SIENA

En uno de los encuentros más dramáticos de la vigésimo cuarta jornada de la Serie A, Bolonia y Siena, dos equipos en serios apuros, han empatado a uno. El partido, marcado por una gran igualdad entre ambos, satisface algo más a los visitantes, que puntúan en un campo poco factible y salvan los muebles en una jornada donde los equipos de la parte baja de la tabla han sumado. El estallido producido en los primeros cuarenta y cinco minutos se apagó tras la reanudación, cuando ambos rivales dieron por bueno el reparto de puntos que reflejaba el electrónico.

El transcurso de la Serie A sigue alimentando las dudas en torno a un Bolonia cada vez más lejos de cumplir los objetivos propuestos a principio de temporada. También el tiempo está asesinando lentamente al conjunto de Iachini, que ve como los partidos avanzan y la situación no termina de mejorar. Era un partido para que ambos solventarán dudas, y tras noventa minutos de nervios y dificultades, siguen las mismas dudas, los mismos miedos y las mismas ilusiones

El encuentro se inició con un gran dominio local. En apenas quince minutos los boloñeses cercaron una y otra vez la meta de Pegolo, uno de los protagonistas del choque. Sin embargo, tras el arreón inicial, el partido pasó a manos del Siena, que empezó a adueñarse del balón y, con ello, de la situación sobre el césped. Además, obtuvo en el minuto 33 lo que no pudó hacer anteriormente el conjunto local. Emeghara abría la lata y enmudecía al Renato Dall’Ara, que volvía a ver como su equipo no podía con uno de los últimos clasificados de la liga.

Lejos de venirse abajo, y enrabietados por la nueva situación, el Bolonia aprovechó que el partido todavía estaba lejos de estancarse para pescar en río revuelto. Sin embargo, con Gilardino lejos de sus mejores días, fue Koné el autor de un gol que tranquilizó a la grada local y al conjunto boloñés. El gol, anotado antes del descanso, hacía prever una segunda parte de dominio local en busca del gol de la victoria, pero todo esto se quedó en una mera ilusión.

Tras la reanudación el partido fue erosionando las energías de unos y otros y la fogosidad inicial dio paso a la sedimentación. Ambos equipos vieron en el reloj a un aliado, y mientras el equipo de Bolonia, exhausto pero insatisfecho colgaba balones en busca del milagro, los de Siena veían como magnífico el punto. Al final ni uno, ni el otro buscaron con el suficiente ahínco el gol que diera la victoria y el punto que se reparten es tan justo como poco útil, puesto que los sienenses se vuelven a quedar en puestos de descenso, mientras los boloñeses empiezan a coquetear con ellos.

Por Israel Molina (Vavel)