Pellissier complica la vida al Siena


Pellissier complica la vida al Siena

33ª JORNADA

SIENA 0-1 CHIEVO

Mientras la lluvia mojaba el césped del estadio Siena y Chievo se paseaban por él. Los puntos escaseaban en los casilleros de ambos equipos pero la especulación con el balón reinaba en un partido sin ritmo que decidió un gran contragolpe del tridente ofensivo del Chievo. Paci puso el empate pero el árbitro anuló el tanto por falta en ataque.

Iachini recaló en la pintoresca ciudad de Siena para sacar a su equipo del descenso, que desde el inicio de la temporada hacía frente a una sanción de menos 6 puntos. A pocas jornadas de finalizar la Serie A el Siena se encontraba 1 punto por encima del Genoa, que empató con el Atalanta. La respuesta ha la increíble escalada del Siena se encuentra en el fabuloso viento a favor que ha soplado para la Robur durante los últimos cinco partidos, en los que no ha empatado tres y ha ganado dos. El partido contra el Chievo era de vital importancia para conseguir la permanencia y poner tierra de por medio con los tres equipos que ocupaban la zona de castigo, pues el tramo final de Liga exigirá un esfuerzo hercúleo ya que jugarán contra Roma, Catania, Fiorentina, Nápoles y, para despedir la temporada, el Milán.

No menos importante era el encuentro para el Chievo, que pese a estar 6 puntos por encima del Siena no se podía dormir en los laureles y menos siendo el tercer con menos goles en su haber. Cosechar una victoria en Siena significaría estar prácticamente salvados mientras que una derrota podría dar esperanzas al Siena y al Genoa.

Ritmo estéril y galopada con premio

Todas las miradas se centraban en el nigeriano Emerghara. El delantero bianconero había llegado del Lorient francés para convertirse en la esperanza sienesa, el faro al que mirar para encontrar la salida de lo más hondo de la clasificación. Siete goles en once partidos aseguraban su lugar entre los titulares. Con miedo de recibir un zarpazo del nigeriano salió al terreno de juego el conjunto gialloblù, que no tardó en cometer falta para frenar a sus rivales.

Todo el peligro provenía del Siena y de su inesperado fichaje estrella Emerghara. El nigeriano junto a Rosina se repartían las ocasiones mientras Théréau instaba a su equipo a ir a por el partido aunque de poco servía. El juego colectivo era inexistente, las individualidades imprecisas y el partido estaba en estado comatoso, casi terminal.

El colegiado señaló una falta peligrosa a favor del Siena. Rosina colocó el balón con mimo en césped y disparó hacia la escuadra más alejada de Puggioni. Bajo circunstancias normales el balón se hubiera introducido por el espacio existente entre las manos ansiosas del portero y el palo pero Puggioni fluyó por el aire y recogió el balón para aterrizar con él en el maltrecho césped mientras los aficionados que ya cantaban el gol miraban con cara de incrédulos lo sucedido.

Quedaban pocos minutos para la finalización de la primera parte y el Siena sacó un córner que, sin causar peligro alguno, acabó en las botas de Hatemaj. El finés no lo pensó dos veces y salió disparado desde su propio campo hacia el contrario dando lugar al tradicional Palio de Siena, en esta ocasión protagonizado por Hatemaj, Théréau y Pellissier junto a los ineficientes defensores bianconeri. Théréau recogió el balón que perdió Hatemaj al caer derribado por un contrincante para hacerlo pasar entre los defensores y que Pellissier pusiera la punta de la bota para abrir la lata en Siena. Con el tardío gol, el colegiado dio el pitido que significaba el final de la primera parte.

Carrusel de ocasiones para el Siena

La tónica del partido se rompió nada más empezar la segunda parte. Un saque de esquina rebotó en el pie de Vergassola y sin quererlo provocó más peligro que su equipo en toda la primera parte.

Los locales se hicieron dueños del balón, no querían dejar escapar los 3 puntos de su hogar. El calendario iba a castigarlos duramente en los cinco partidos que quedaban. Nadie iba a regalarles la permanencia. Los hombres de Iachini estaban mentalizados e iban a darlo todo en el campo. Los tiros a puerta se iban sucediendo y  Puggioni los iba desviando.

Si el primer gol del partido vino de un córner, la polémica también. Rosina botaba el saque de esquina que fue rematado a la perfección por Paci para entrar en la porteria tras un bote delante del portero. El árbitro decidió anularlo al haber existido un forcejeo previo al gol entre Paci y el hombre que lo marcaba. Minutos más tarde, el mismo Paci volvió a rematar un córner pero Puggioni pudo desviarlo esta vez.

Carpetazo al fútbol

La lluvia caía con fuerza, el público animaba y el partido volvía a su estado comatoso inicial. El Siena no se rendía pero perforar la porteria de Puggioni estaba siendo imposible para los artilleros sieneses. El encuentro no tenía ritmo y las faltas e interrupciones se sucedían unas a otras, era una especie de canción desafinada que no podía sonar bien ni en las manos más prodigiosas del mundo de la música.

Tan solo quedaban cinco minutos para el final del encuentro y los dos equipos entraron en trance, nadie atacaba ni defendía. Aun así, el Siena albergaba una pequeña esperanza de encontrar el gol en el último suspiro.

Toda esperanza bianconera se esfumaba al escuchar los tres pitidos que nadie quería escuchar. Puggioni se había convertido en un muro de dura piedra que los hombres de Iachini no fueron capaces de derribar. Los 3 puntos se iban para Verona que se veía a si mismo casi salvado mientras el Siena, tras cinco partidos imbatido, se complicaba la vida en su estadio.

Por Hector Farrés (Vavel)