Italia sigue sin encontrar la victoria


Italia sigue sin encontrar la victoria

Una victoria, ante Arabia Saudí, en los últimos diez partidos. Cinco enfrentamientos consecutivos sin triunfar en casa, lo nunca visto desde 1925… El momento que vive Italia se puede tranquilamente resumir leyendo sus resultados, imagen de un movimiento que escondió con la llegada de Cristiano Ronaldo a la Serie A una crisis que parece irreversible desde su ausencia al Mundial de Rusia. Tampoco ante Ucrania la Azzurra supo volver a ganar y tuvo que contentarse, una vez más, con un triste empate.

El amistoso se jugó en Génova, donde el pasado 14 de agosto el desastre del puente Morandi acabó con la vida de 43 personas. En la víspera, los dos equipos visitaron el lugar de la tragedia y durante el partido, en el minuto 43, el juego se detuvo para rendir un emotivo homenaje a las víctimas. Mancini, que en aquella ciudad escribió muchas páginas de su historia con la camiseta del Sampodria, imitó a Ancelotti apostando por el gran ritmo goleador de Insigne, al que puso de falso nueve con Bernardeschi y Chiesa a sus costados. En el mediocampo se estrenó Barella, que el seleccionador ‘robó’ a la sub-21.

Sus decisiones parecieron haber despertado a la Azzurra, que en la primera mitad mostró buenas señales. Pyatov tuvo muchísimo trabajo ante la delantera italiana, que sin embargo carecía de un finalizador y se fue al descanso mereciendo al menos un gol, pero sin marcarlo.

El meta de Shevchenko le echó una mano a los locales desviando en su portería un remate de Bernardeschi en el arranque de la reanudación, pero Italia no supo aprovechar ni ese regalo. Ucrania reaccionó y no sólo puso las tablas con una volea de Malinovskiy tras un córner, sino que también pudo adelantarse, siempre con el futbolista del Genk, que golpeó el larguero con un potente lanzamiento de falta.

Los seis revulsivos de Mancini (entró Immobile, se estrenó el valencianista Piccini) no cambiaron el cuadro: Italia terminó otro partido sin triunfo y entre los pitos de sus aficionados. La depresión que comenzó hace un año en el Bernabéu sigue incurable.