121 años de Signora


121 años de Signora

Turín y la Juventus. Una unión fuerte, profunda, indisoluble, casi una paradoja para el equipo más universal de todos, el más transversal en cuanto a fe.

Es más, sin Turín, lejos de Turín, la Juve no sería la Juve. Y quizá, sin la Juve, Turín no sería como la conocemos.

Los lugares, la toponimia, el propio desarrollo urbanístico de la ciudad, van ligados a la historia de la Juventus.

EL INSTITUTO D’AZEGLIO Y LA OFICINA DE LOS CANFARI

¿Qué une a los escritores Cesare Pavese y Primo Levi, al filósofo Norberto Bobbio, al politólogo Luigi Firpo y a la Juventus?

Un instituto, el Massimo D’Azeglio. Activo desde 1882 y lugar que ha albergado lo mejor de la inteligencia turinesa.

Unos quince años después de la apertura acogió a un grupo de chicos con una pasión singular. Cuando terminaban las clases, los estudiantes se unían en corso Duca hoy corso Re Umberto.

Dice una romántica leyenda que su punto de reunión era un banco, no muy lejos de la esquina con corso Vittorio Emanuele. Desde la pastelería de enfrente llegaba un delicioso olor y ellos, jovencísimos, ya soñaban a lo grande.

Eugenio, Enrico, Gioacchino, Alfredo, Luigi, Umberto, Carlo Vittorio, Domenico y después Carlo, Francesco. Y quién sabe cuántos más.

Chicos que decidieron fundar una sociedad polideportiva, que a los pocos meses se convertiría en un Foot-ball Club. La Juventus Foot-ball Club. El primer problema que se presentó fue la sede social. Eran estudiantes, con muchos sueños pero poco dinero, así que la primera e histórica casa fue puesta a disposición por los hermanos Enrico y Eugenio Canfari: su oficina.

Hoy corso Re Umberto 42 es un portal como tantos otros en Turín. Quién sabe si los inquilinos actuales saben que están respirando el aire de la leyenda.

A partir de ese periodo la sede cambió cada año, dependiendo de las eventualidades, incluidos los bélicos de ambas guerras mundiales. Las únicas direcciones verdaderamente significativas fueron la de corso Marsiglia, de 1923 hasta 1933, dentro del campo deportivo que ya no existe, y la de via Bogino 12, donde se completó el Quinquennio d’Oro.

Damos por lo tanto un salto temporal, concretamente a la segunda posguerra, cuando la Juventus, junto al país, encontró la estabilidad. Desde 1948 hasta hoy ha cambiado de dirección sólo en 5 ocasiones. Y probablemente no cambiará nunca más.

PIAZZA SAN CARLO 206

Es el salón de Turín. El Caval ed Bronz, el monumento a Emanuele Filiberto de Saboya, y las iglesias gemelas.

Inaugurada en 1638 como Place Royal da Madama Cristina de Francia, piazza San Carlo tiene desde 1948 el corazón con rayas bianconere. Aquí es donde el pueblo juventino acude para celebrar las grandes victorias. Y realmente son muchas. Dirección oficial desde 1948 al 1964, en el número 206 se ofreció la primera estrella.

Oficinas austeras pero que no pueden ser citadas sin mencionar el adyacente Caffè Torino. Atmósfera de otros tiempos, con mármol y grandes lámparas, los contratos que entonces eran simples apretones de mano entre caballeros, a menudo se sellaban en la barra o en las sillas de este lugar.

Frente a la entrada del café, si se baja la mirada, se puede ver al toro rampante. La efigie, símbolo y emblema de la ciudad, es desde hace muchos años objeto de superstición y parece que pisar sobre él da mucha suerte. Esa que, en efecto, ha tenido la Juventus.

Pero no podemos ocultar que esta plaza encarna también los dos dolores más fuertes de la historia bianconera. En 1956 se colocó la capilla ardiente de Giampiero Combi, fallecido de un infarto, y fue aquí donde el 3 de junio 2017 el amor fue fatal para Erika Pioletti. Sólo quería ver la final de la UEFA Champions League. Sólo quería animar.

GALLERIA SAN FEDERICO 54

Para los juventini menos jóvenes, esta es una de las casas bianconere más queridas de siempre. Coincidiendo con la presidencia de Giampiero Boniperti, aquí Giovanni Trapattoni firmó sus compromisos, aquí la Juventus alcanzó la dimensión internacional también en el palmarés. Probablemente, también Michel Platini vino aquí a definir los detalles a su llegada para vestir de bianconero.

Sede social de 1965 a 1985, Galleria San Federico 54 ha atravesado dos décadas de oro de la epopeya futbolística juventina. Con Boniperti como presidente, el club ganó 9 scudetti en 15 años y todas las competiciones europeas, además del mundial de clubes.

Aquí se filmaron algunas escenas de “Profondo rosso”, una de las películas más terroríficas de Dario Argento. Es la única concesión de color que dejamos a esta galería, que por lo demás siempre será bianconera.

PIAZZA CRIMEA 7

En 1986, la Juventus campeona de Europa se mudaba a piazza Crimea. Un barrio residencial que acogía también los domicilios del Abogado Agnelli y de Giampiero Boniperti. No muy lejos de aquí, Michel Platini había encontrado su restaurante turinés preferido. Y aquí el club completó la colección: con la victoria de la Supercoppa Italiana del 17 de enero de 1996 contra el Parma, la Juventus ganaba todos los trofeos posibles, en Italia y en Europa.

Aquí permaneció la sede legal hasta el alba del nuevo milenio. En 2000, la directiva encabezada por Vittorio Chiusano decidió una nueva mudanza. Más cerca del centro, más cómoda para llegar a las estaciones de Porta Nuova y Porta Susa, que la llegada de la Alta Velocidad convirtieron en cruciales.

CORSO GALILEO FERRARIS 32

Para los juventini, corso Galileo Ferraris 32 es comúnmente conocido como corso Galfer. Puede ser porque suena más internacional o quizá porque la Juventus ha comenzado a pensar a nivel global. Las grandes victorias, sin límites, pero también el nuevo símbolo, que ha sido ideado y proyectado en esta villa a dos pasos de la GAM, la Galleria d’Arte Moderna de Turín. Porque en el fondo, el ambiente que se respira está aquí: la tradición proyectada hacia el futuro, el pensamiento artístico que se convierte en un proyecto, la idea que se plasma en el éxito.

J|VILLAGE

En julio de 2017 se anunciaba de manera oficial un paso histórico, también desde el punto de vista logístico-estructural.

Estadio y sede se miran desde entonces a los ojos, creando un todo que no es sólo urbanístico. Equipo y club son vecinos, sinérgicos, vasos comunicantes de eficiencia y energía.

Y los aficionados juventini tienen hoy todo un barrio con el cual identificarse, la Continassa, en el que sobresalen el Allianz Stadium; la espléndida sede; el JTC, el nuevo centro de entrenamiento del Primer Equipo donde también tendrá la sede el Centro Media; y después el Juventus Museum, asentándose de manera más que estable entre los primeros 50 lugares de interés más visitados a nivel nacional según el Ministerio de Bienes Culturales. Y después el J|Medical y la escuela internacional WINS – World International School de Turín.

Y pronto también el exclusivo J|Hotel en el corazón del J|Village. Un lugar donde los aficionados pasarán muchas vísperas importantes. Quién sabe si la emoción los dejará descansar.

Sin Turín, lejos de Turín, la Juve no sería la Juve. Y ahora podemos decirlo con certeza, sin la Juve, Turín no sería como lo conocemos.